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Traumatología Ortopédica
Traumatología ortopédica - Lesiones comunes de pie y tobillo


Fractura de tobillo

En los últimos 30 años, los médicos han notado un incremento en el número y gravedad de fracturas de tobillos, debido en parte a una población mayor y activa de "baby boomers". En 2003, casi 1.2 millones de personas fueron a las salas de urgencia por problemas en los tobillos. El tobillo en realidad involucra dos articulaciones, una sobre la otra. Un tobillo fracturado puede involucrar uno o más huesos, y también lesiones en los tejidos conectivos circundantes (ligamentos).

Anatomía del tobillo

La articulación superior del tobillo está compuesta por tres huesos:

  • hueso inferior de la pierna (tibia).
  • el otro hueso de la parte inferior de la pierna (fíbula).
  • el hueso del tobillo (talus).

Los huesos de la pierna forman una cavidad circular alrededor de la parte superior del hueso del tobillo. Esto permite el movimiento del pie hacia arriba y hacia abajo.

Justamente debajo de la articulación del tobillo está otra articulación (subtalar), donde el hueso del tobillo se conecta al hueso del talón (calcáneo). Esta articulación permite que el pie se mueva de un lado al otro. Tres grupos de tejidos fibrosos conectan los huesos y dan estabilidad a ambas articulaciones. Las protuberancias óseas que usted puede sentir a los lados de los tobillos son los extremos inferiores de los huesos de la pierna. La protuberancia en el lado exterior del tobillo (maléolo lateral) es parte de la fíbula; la protuberancia más pequeña en el lado interior del tobillo (maléolo medio) es parte de la tibia.

Cuando ocurre una fractura

Cualquiera de estos tres huesos que forman la articulación del tobillo puede quebrarse como resultado de una caída, un accidente automovilístico o cualquier otro traumatismo en el tobillo.

Como una distensión muscular aguda puede a veces ocultar los síntomas de un tobillo fracturado, cada lesión de tobillo debe ser examinada por un médico. Los síntomas de un tobillo fracturado incluyen:

  • Dolor intenso e inmediato.
  • Inflamación.
  • Hematomas.
  • Sensibilidad al tacto.
  • Imposibilidad de soportar el peso sobre el pie lesionado.
  • Deformidades, particularmente si hay una luxación y una fractura.

Una fractura de tobillo también puede involucrar daños en los ligamentos. Su médico ordenará radiografías para encontrar el lugar exacto de la fractura. A veces, una tomografía computarizada (CT) o un examen de hueso también será necesario.

Tratamiento y rehabilitación

Si la fractura es estable (no hay daños en los ligamentos o la articulación de mortaja), puede tratarse con un yeso para la pierna o un aparato ortopédico. Inicialmente, puede aplicarse un yeso largo, que más tarde se reemplazará por un yeso corto para caminar. Una fractura de tobillo tarda al menos 6 semanas en soldar y pueden pasar varios meses antes que pueda volver a practicar deportes a su nivel competitivo. Su médico probablemente programará unas radiografías adicionales mientras el hueso cicatriza, para asegurarse de que cambios o presiones sobre el tobillo no alteren la posición del hueso. Si hay lesiones de ligamentos o si la fractura creó un fragmento de hueso suelto que pudiera irritar la articulación, requerirá cirugía para unir los huesos para que suelden apropiadamente. El cirujano puede usar una placa, metal o tornillos, presillas absorbibles o bandas de tensión para mantener los huesos en su lugar. Generalmente hay pocas complicaciones, pero existe un riesgo mayor para los pacientes diabéticos y fumadores. Luego, el cirujano preparará un programa de rehabilitación y fortalecimiento. Los ejercicios de movimiento son importantes, pero también no recargar de peso el tobillo. Un niño que se fractura un tobillo debe ser revisado regularmente por hasta 2 años para comprobar que el crecimiento prosigue sin malformaciones ni longitud dispareja de las piernas.

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Fractura del talus

El talus es un hueso pequeño que se apoya entre el hueso del talón (calcáneo) y los dos huesos de la parte inferior de la pierna (tibia y fíbula). Tiene una forma curva extraña, similar a la de una tortuga. Los huesos de la parte inferior de la pierna "andan" sobre la parte superior y alrededor de los lados para formar la articulación del tobillo. Donde el talus se encuentra con los huesos del pie, forma la articulación subtalar, la cual es importante para caminar sobre suelo desnivelado. El talus es un conector importante entre el pie y la pierna y el cuerpo, ya que ayuda a transferir peso y fuerzas de presión a través de la articulación del tobillo.

La mayoría de las lesiones en el talus son resultado de accidentes de vehículos de motor, aunque las caídas de grandes alturas también pueden lesionarlo. Estas lesiones están frecuentemente asociadas a lesiones en la parte inferior de la espalda. Un número en aumento de fracturas del talus proviene de la práctica de snowboarding o deslizamiento sobre nieve, donde se usan unas botas blandas que no son lo suficientemente rígidas para prevenir lesiones de tobillos.

Señales y síntomas

La mayoría de las fracturas del talus están marcadas por:

  • Dolor intenso.
  • Imposibilidad de soportar peso.
  • Inflamación y sensibilidad considerables.

Una fractura que atraviesa la piel tiene un mayor riesgo de infección. Las fracturas del talus ocurridas por snowboarding pueden confundirse con distensiones musculares debido a la sensibilidad del lado externo del tobillo y grandes hematomas.

Diagnóstico

Su médico examinará el pie y el tobillo, y le pedirá que describa cómo se produjo la lesión. También ordenará radiografías de pie y tobillo. En algunos casos, las radiografías no mostrarán las fracturas, por lo que habrá que recurrir a una tomografía computarizada (CT). Estas pruebas de diagnóstico ayudarán a localizar la fractura. También mostrarán si los huesos aún están alineados (fractura sin desplazamiento) o si cambiaron de posición (fractura con desplazamiento). Cualquier fragmento de hueso suelto que deba ser extraído también podrá identificarse.

Su médico revisará el funcionamiento de los nervios del pie para estar seguro de que no sufren daños. También observará que haya un suministro de sangre adecuado hasta los dedos y que la presión no se acumule en los músculos del pie (síndrome de compartimiento).

Tratamiento

Una fractura de talus que no se atienda o no suelde apropiadamente le creará problemas más tarde. El funcionamiento del pie quedará afectado, desarrollará artritis y dolor crónico y el hueso puede colapsar.

El tratamiento inmediato de primeros auxilios para una fractura del talus consiste en aplicar un entablillado bien acolchado alrededor de la parte posterior del pie y de la pierna desde el dedo hasta la parte superior de la pantorrilla. Eleve el pie sobre el nivel del corazón y aplique hielo durante 20 minutos cada hora o dos hasta que pueda ver a un médico. No se apoye sobre el pie.

En casos raros, una fractura de talus puede tratarse sin cirugía si las radiografías muestran que los huesos no han sido desplazados de su alineación. Tendrá que usar un yeso de 6 a 8 semanas como mínimo y no podrá apoyarse sobre el pie durante ese período. Luego, su médico le prescribirá algunos ejercicios para ayudar a restablecer la variedad de movimientos y la fuerza del pie y el tobillo. La mayoría de las fracturas de talus requieren cirugía para minimizar complicaciones posteriores. El cirujano ortopédico alineará los huesos y usará tornillos de metal para mantener las partes en su lugar. Si hay pequeños fragmentos de hueso, puede extraerlos y usar microinjertos de hueso para restablecer la integridad estructural de la articulación.

Después de la cirugía, el pie debe llevar un yeso de 6 a 8 semanas y no podrá apoyarse sobre ese pie por 3 meses como mínimo. A medida que los huesos comiencen a soldar, el ortopédico puede ordenar radiografías o examen de resonancia magnética (MRI) para determinar si el suministro de sangre hacia el hueso está regresando. Si el flujo de sangre se interrumpe, el tejido del hueso puede morir, lo que se denomina necrosis avascular u osteonecrosis. Esta afección pudiera producir el colapso del hueso. Incluso si los huesos sueldan correctamente, puede aún experimentar artritis en los años venideros. La mayor parte del talus está cubierta de cartílago articular, lo que permite que los huesos se muevan con facilidad en contacto. Si se daña el cartílago, los huesos se rozan y producen dolor y rigidez. Los tratamientos para la artritis incluyen modificaciones de actividad, ortesis de tobillo-pie, fusión de articulación, microinjerto de huesos y reemplazo de tobillo.

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Fracturas del talón

No es fácil fracturarse el hueso del talón (calcáneo). Como es necesaria mucha fuerza, como un accidente automovilístico o una caída de grandes alturas, también puede estar acompañada de otras lesiones, especialmente de la espalda.

Señales y síntomas

  • Dolor.
  • Imposibilidad de soportar peso.

El dolor puede estar centrado en el lado externo del tobillo, justamente debajo del hueso de la parte inferior de la pierna (fíbula). O puede concentrarse en la piel del talón, particularmente cuando trate de apoyarse sobre ese pie. El pie puede inflamarse y ponerse rígido. Consulte con su médico de inmediato, porque si el hueso suelda incorrectamente, tendrá problemas graves después.

Diagnóstico de una fractura de talón

El médico tratará de localizar el área de dolor y sensibilidad. Probablemente usted necesitará varias radiografías del área del talón y el tobillo. Un examen de tomografía computarizada (CT) también puede ser útil. Si también le duele la espalda, su médico recomendará radiografías de la parte inferior de la espalda para determinar si hay alguna fractura allí.

Los nervios que dan sensación y movimiento al pie pasan cerca del hueso del talón. Su médico revisará el funcionamiento de los nervios para estar seguro de que no haya daños. También revisará que haya un suministro de sangre adecuado a los dedos y que la presión no se acumule en los músculos del pie (síndrome de compartimiento).

Tratamiento de las fracturas de talón

Si los fragmentos de un hueso quebrado no han sido desplazados de su lugar por la fuerza de la lesión, es posible que no necesite cirugía.

  • Será necesario que eleve el pie sobre el nivel de su corazón y envuelto en un vendaje integral y voluminoso para evitar que los huesos cambien de posición.
  • Bolsas de hielo, aplicadas durante 20 minutos cada una o dos horas, pueden ayudar a reducir la inflamación y el dolor.
  • Su médico puede aplicar un entablillado hasta que ceda la inflamación del área afectada, lo que puede tardar de 1 a 3 semanas. Luego el médico pudiera entregarle una tablilla desmontable y recetarle algunos ejercicios para mantener la flexibilidad y el movimiento.

No podrá apoyarse sobre el pie hasta que el hueso suelde por completo, lo que tomará de 6 a 8 semanas y quizás más.

Tratamiento quirúrgico

Si los huesos se mueven de su lugar (una fractura con desplazamiento), lo más probable es que necesite cirugía. Una placa de metal y tornillos pequeños se utilizan para mantener los huesos en su lugar. Un microinjerto de hueso puede usarse para ayudar a soldar las fracturas. La incisión se vendará y se aplicará una tablilla hasta que se cure el hueso. Luego, se le entregará una tablilla desmontable para que pueda comenzar a ejercitar la articulación. No podrá apoyarse sobre el pie por aproximadamente 10 semanas después de la cirugía. Cuando comience a caminar, es posible que necesite usar un bastón y una bota especial. La lesión puede tardar un año en curarse por completo. Según el tipo de trabajo que tenga, es posible que no pueda reanudar sus actividades. Debido a la gran fuerza que provocó la fractura del hueso del talón, incluso si su fractura se cura correctamente, es posible que el pie no recupere el estado anterior a la lesión. Pudiera seguir experimentando rigidez y es posible que necesite usar una almohadilla, un dispositivo de elevación o un molde para talón, así como calzado especial con espacio adicional en el compartimiento de los dedos.

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Fractura de Lisfranc (mediopié)

¿Alguna vez le cayó una caja pesada sobre el empeine de un pie? ¿O se tropezó accidentalmente en un pequeño agujero, se cayó y se torció un pie? Estos dos accidentes comunes puede producir la luxación y fractura de Lisfranc del mediopié. Esta fractura lleva el nombre del médico francés que inicialmente describió la lesión.

Las lesiones de Lisfranc ocurren en el mediopié, donde un grupo de huesos pequeños forman un arco en la parte superior del pie entre el tobillo y los dedos. De esta agrupación, 5 huesos largos (metatarsianos) se extienden hasta los dedos. El segundo metatarsiano también se extiende hasta la fila de huesos pequeños y funciona como una fuerza de estabilización. Los huesos se mantienen en su lugar por tejidos conectivos (ligamentos) que se extienden a través y hacia abajo del pie. Sin embargo, no hay tejido conectivo que sujete el primer metatarsiano con el segundo metatarsiano. Una caída con torcedura puede fracturar o mover (luxar) estos huesos de su lugar.

Señales y síntomas

Las luxaciones y fracturas de Lisfranc se confunden frecuentemente con esguinces. La parte superior del pie puede estar inflamada y adolorida. También puede presentar hematomas. Si la lesión es grave, es posible que no pueda apoyarse sobre el pie. Las lesiones de Lisfranc a menudo son difíciles de ver en las radiografías. Las lesiones de Lisfranc no detectadas pueden traer serias complicaciones, como la degeneración de la articulación y el síndrome de compartimiento, una acumulación de presión dentro de los músculos que puede dañar las células nerviosas y los vasos sanguíneos. Si el tratamiento estándar para esguinces (descanso, hielo y elevación) no reduce el dolor y la inflamación en un día o dos, consulte a su médico para que lo remita a un ortopédico.

Diagnóstico

El ortopédico examinará el pie en busca de indicios de lesión. Pudiera mantener el talón estable y mover el pie en círculos. Este movimiento produce un dolor mínimo si es un esguince pero mucho dolor si se trata de una lesión de Lisfranc. Si la radiografía inicial no muestra la lesión, el ortopédico ordenará otras vistas, incluso vistas de comparación del pie no lesionado y estrés o radiografías con soporte del peso. En algunos casos, una tomografía computarizada (CT) o imagen de resonancia magnética (MRI) podrían ser necesarios para confirmar el diagnóstico.

Tratamiento

El tratamiento para la lesión de Lisfranc depende de la gravedad de la lesión. Si los huesos se desplazan de su posición, probablemente tendrá que usar un yeso y no apoyarse en el pie por aproximadamente 6 semanas. Cuando se extraiga el yeso, pudiera usar un soporte de arco rígido. Su ortopédico también le recomendará ejercicios para los pies con el fin de desarrollar fortaleza y ayudar a restablecer la variedad completa de movimientos.

A menudo, la cirugía es necesaria para estabilizar los huesos y sostenerlos en su lugar hasta que suelden por completo. Clavos, alambres o tornillos pueden utilizarse. Luego, tendrá que usar un yeso y limitar el peso del cuerpo sobre el pie de 6 a 8 semanas. Se le pudiera pedir que use un soporte para caminar cuando se extraigan los dispositivos de fijación. Además, pudiera tener que usar un soporte de arco y calzado con suela rígida hasta que los síntomas hayan desaparecido. En algunos casos, si se manifiesta una artritis en estas articulaciones, los huesos quizás tengan que fusionarse.

Es importante que siga las indicaciones del médico y evite actividades hasta que se lo permitan. Si regresa a sus actividades demasiado pronto, pudiera sufrir fácilmente otra lesión, con peligro de daños a los vasos sanguíneos, manifestación de artritis e incluso un tiempo más prolongado de curación.

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Fracturas por de pie y tobillo por desgaste

Las fracturas por estrés son un tipo de lesiones producidas por abusos. Estas pequeñas grietas en los huesos se desarrollan cuando los músculos se fatigan y ya no pueden absorber los impactos repetidos del funcionamiento. Cuando esto sucede, los músculos transfieren el estrés a los huesos, lo que crea una grieta pequeña o fractura.

Las fracturas por estrés también pueden producirse con actividades normales si la osteoporosis o cualquier otra enfermedad debilita los huesos y los hace vulnerables. A menudo estas fracturas se denominan "fracturas por insuficiencia" debido a que no hay suficiente tejido óseo para soportar el estrés normal de las actividades diarias.

La mayoría de las fracturas por estrés se producen en los huesos del pie que soportan peso y la parte inferior de la pierna. El área más comúnmente afectada es el segundo o tercero de los huesos largos (metatarsianos) situados entre los dedos y el mediopié. Las fracturas por estrés también pueden producirse en el talón, el hueso externo de la parte inferior de la pierna (fíbula) y el navicular, un hueso situado en la parte superior del mediopié.

¿Quiénes están en riesgo?

  • Los atletas que participan en deportes de alto impacto, como carreras de campo y pista, baloncesto, gimnasia, ballet o tenis.
  • Los adolescentes cuyos huesos aún no se han fortalecido por completo.
  • Mujeres, particularmente atletas, que tienen ciclos menstruales anómalos o la ausencia de éstos, lo que puede provocar la disminución de la masa ósea.
  • Los reclutas militares que repentinamente deben cambiar una vida de civil sedentaria por un régimen de entrenamiento más activo.

Causas de las fracturas por estrés

Hacer demasiado muy pronto es una causa común de las fracturas por estrés. Los corredores confinados a espacios interiores durante la mayor parte del invierno que reanudan sus actividades donde las dejaron al fin de la temporada anterior. En vez de comenzar lentamente, tratan de igualar su marca anterior. El resultado puede ser fracturas por estrés en el pie y el tobillo.

Equipo deportivo incorrecto, como calzado muy gastado o rígido, también puede contribuir a fracturas por estrés. Un cambio de superficie, como de una cancha de tenis sobre césped a una de arcilla o de una pista de carreras interior a otra al aire libre, puede aumentar el riesgo de fracturas por estrés. Errores en entrenamiento o técnicas son otra causa de fracturas por estrés. Algunas afecciones, como pies planos o juanetes, pueden cambiar los mecanismos del pie y aumentan la probabilidad de que ocurran fracturas por estrés.

Las fracturas por estrés por insuficiencia se producen cuando el hueso es débil. Afecciones como la osteoporosis reducen la densidad y calidad de la materia ósea, por lo tanto aumenta el riesgo de fractura. Las atletas que experimentan menstruaciones ausentes o irregulares también pueden tener una densidad de hueso disminuida y más riesgo de fracturas por estrés.

Señales y síntomas

  • Un dolor que se presenta gradualmente, aumenta actividades de soporte de peso y disminuye con descanso.
  • Inflamación en la parte delantera del pie o en la parte externa del tobillo.
  • Sensibilidad al tacto en el lugar de la fractura.
  • Posibles hematomas.

Diagnóstico de una fractura por estrés

Si sospecha que tiene una fractura por estrés en el pie o el tobillo, interrumpa la actividad y descanse el pie. No dar importancia al dolor puede tener graves consecuencias y el hueso puede quebrarse por completo. Aplique una bolsa de hielo y eleve el pie sobre el nivel de su corazón. Evite apoyarse sobre el pie hasta que vea un médico.

Las fracturas por estrés son difíciles de ver en las radiografías hasta que empiezan a curarse en realidad. Su ortopédico puede recomendarle un escaneado de hueso, que es más sensible que una radiografía y puede detectar tempranamente las fracturas por estrés.

Tratamiento de las fracturas por estrés

El tratamiento dependerá del lugar de la fractura por estrés. La mayoría de las fracturas se curarán si reduce el nivel de actividad y usa un calzado protector de 2 a 4 semanas. Su ortopédico puede recomendarle que use calzado con suela rígida, sandalias con suela de madera o calzado ortopédico corto desmontable para fracturas de pierna. Los atletas deben practicar deportes que ejerzan menos tensión sobre el pie y la pierna. Nadar y andar en bicicleta son dos buenas actividades alternativas.

Las fracturas por estrés producidas en el quinto metatarsiano (en el lado externo del pie) o en los huesos talus o navicular tardan más tiempo en curarse, quizás de 6 a 8 semanas. El ortopédico puede aplicar un yeso en el pie o recomendarle que use muletas hasta que el hueso suelde. En algunos casos, pudiera necesitar una cirugía para que el ortopédico pueda insertar un tornillo en el hueso para asegurar la curación apropiada.

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Fracturas de los dedos del pie y antepié

Casi un cuarto de todos los huesos del cuerpo se encuentran en los pies, lo que le da soporte y movimiento. Un hueso fracturado en el antepié (metatarsianos) o en uno de los dedos (falanges) es a menudo doloroso, pero pocas veces deja incapacitada a una persona. Generalmente, estas lesiones se curan sin tratamiento quirúrgico.

Tipos de fracturas

Las fracturas por estrés a menudo ocurren en los huesos del antepié que se extienden desde los dedos hasta el área media del pie. Las fracturas por estrés son como pequeñas grietas en la superficie del hueso. Pueden ocurrir con el aumento repentino de entrenamientos (como correr o caminar distancias más largas o por más tiempo), técnicas incorrectas de entrenamiento o cambios en las superficies de entrenamiento. La mayoría de los otros tipos de fracturas se extienden a través del hueso. Pueden ser estables (sin desplazamiento en la alineación del hueso) o desplazadas (los extremos del hueso o están más alineados). Estas fracturas generalmente son resultado de traumas, como la caída de un objeto pesado sobre el pie o una torcedura. Si el hueso fracturado no atraviesa la piel, se denomina fractura cerrada.

Diversos tipos de fracturas se producen en el hueso del antepié del lado del dedo pequeño (quinto metatarsiano). Las bailarinas de ballet pueden fracturarse este hueso en un tropezón o una caída cuando están en puntas de pie. Una torcedura de tobillo puede causar un desgarramiento en el tendón que se une a este hueso y astillar un pequeño fragmento del hueso. Una lesión más grave en la misma área es la fractura de Jones, que se produce cerca de la base del hueso e interrumpe el flujo de la sangre hacia el hueso. Esta lesión puede tardar más tiempo en curarse o requerir cirugía.

Señales y síntomas

Las señales más comunes de una fractura en el pie son el dolor, la inflamación y a veces los hematomas. Si se ha fracturado un dedo, es posible que pueda caminar pero esto generalmente agrava el dolor. Si el dolor, la inflamación y la decoloración continúan por más de 2 ó 3 días o si el dolor interfiere al caminar, algo anda mal; consulte a su médico lo antes posible. Si demora el tratamiento, podría experimentar un dolor persistente en el pie y artritis. También puede ocurrir un cambio en el modo de caminar, lo que pudiera provocar la formación de callos dolorosos en la parte posterior del pie u otras lesiones.

Diagnóstico

El médico examinará el pie para localizar el área central de sensibilidad y comparar el pie lesionado con el pie normal. Debe decirle al médico cuándo comenzó el dolor, qué estaba haciendo en ese momento y su había alguna lesión en el pie. Las radiografías mostrarán la mayoría de las fracturas, aunque un escaneado de hueso puede ser ocasionalmente necesario para identificar las fracturas por estrés. Usualmente, el médico podrá volver a alinear el hueso sin cirugía, pero en fracturas graves será necesario aplicar clavos o tornillos para sujetar los huesos en su lugar mientras se curan.

Tratamiento

Consulte a un médico lo más pronto posible si cree que se ha fracturado un hueso del pie o de un dedo. Hasta entonces no se apoye sobre esa pierna y coloque una bolsa de hielo para reducir la inflamación. Use una bolsa de hielo o envuelva el hielo en una toalla para que no entre en contacto directo con la piel. Aplique el hielo por 20 minutos como máximo por vez. Tome analgésicos como aspirinas o ibuprofeno para aliviar el dolor. Use un calzado más ancho con suela rígida.

El descanso es el tratamiento principal para las fracturas por estrés en el pie. Manténgase alejado de la actividad que provocó la lesión o cualquier actividad que causa el dolor en el lugar de la fractura, de 3 a 4 semanas. Haga otras actividades que ejerzan menos presión sobre el pie, como nadar. Gradualmente, podrá volver a su actividad. El médico o entrenador puede ayudarlo a localizar los errores de entrenamiento que causaron el problema inicial para evitar que se repita la lesión.

Los extremos de una fractura desplazada deben volver a alinearse y el hueso mantenerse inmóvil hasta que suelde. Si se fracturó un dedo, el médico unirá el dedo quebrado con el adyacente con una venda de gasa entre ambos para absorber la humedad. Debe reemplazar la gasa y la cinta con la frecuencia que sea necesaria. Quite o reemplace la cinta la cinta si la inflamación aumenta y los dedos se entumecen o tienen apariencia pálida. Si es diabético o padece neuropatía periférica (entumecimiento de los dedos), no una con cinta los dedos. Es posible que necesite usar calzado ortopédico con la parte posterior plana de 2 a 3 semanas.

Si usted sufre una fractura de un hueso del antepié, es posible que tenga que usar un yeso en la pierna, un aparto ortopédico o un calzado rígido con la base plana para caminar. El hueso pudiera tardar de 6 a 8 semanas en sanar, según el lugar y la extensión de la lesión. Después de una semana o más, el médico puede ordenar otras radiografías para estar seguro de que los huesos están alineados correctamente. A medida que los síntomas desaparecen, puede comenzar a apoyarse sobre la pierna. Deténgase si regresa el dolor.

Raramente es necesaria la cirugía para tratar fracturas en los dedos del antiepié. Sin embargo, cuando en los casos necesarios el grado de éxito es muy alto.

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